¿Qué cómo te la pasas en una quimio?
La quimio es como haber estado de fiesta pero sin el bacilón
Yo creo que todos oímos hablar de los pacientes con cáncer y sabemos que tienen que pasar por tratamientos como quimioterapias y radioterapias y que se les cae el pelo y les da nauseas… y hasta ahí sabemos. Al menos eso era todo lo que yo conocía antes de que me tocara a mi ser la protagonista de la historia.
Y eso que tengo una larga trayectoria de familia con cáncer, pero la verdad verdacita es que nadie sabe como es a menos que sea un familiar muy cercano o que te haya tocado cuidarlo con un periodo de tiempo.
La primera vez cuando me dijeron que debía someterme a un proceso de 6 quimioterapias, que serían cada 21 días, yo en realidad escuchaba y no me parecía tan malo. Como ya me había enterado hace poco tiempo por una amiga cercana que estaba pasando por lo mismo que era intravenosa y que existía una alternativa llamada “catéter” para que sea más fácil encontrar la vena, dije ahhhh eso es lo mío (si vas a pasar por quimio preguntarle a tu doctor por el catéter, evalúa tus opciones y decide).
No sabía muy bien como funcionaba eso del catéter, hasta pensé que te dejarían algo afuera para que no tuvieran que pincharte, pero me equivoqué. Sí que te pinchan, solo que es más fácil que te encuentren la vena, además te dejan la intravenosa puesta ahí durante todos los días de quimioterapia así que solamente te pinchan una vez cada 21 días.
Tampoco tenía ni idea de cuanto puede durar una quimio, yo pensé que ibas te ponían algo rapidito y regresabas a casa…. pues no. Una quimio puede durar entre 4 y 6 horas depende de la clase de quimio que te den y que tan rápido es el goteo. Tengo la gran bendición de atenderme en Aliada y ellos me dan todas las comodidades del caso, un sillón bien confortable que me permitía dormir durante casi todas las horas de la quimio (no en todos los casos es igual, hay gente que no duerme durante la químio). Claro quien se lleva la otra parte es la persona que te acompaña que tiene que usar su creatividad para no aburrirse durante todo ese tiempo (aunque mi mami ya sin roche se dormía en la sala de espera). A veces cuando ya estaba pasando la quimio sentía como si algo me quemara por dentro, por eso prefería estar dormida para no sentir nada. Pero igual me tenía que levantar a lo zombie para ir al baño más de 10 veces, porque eso sí te da muchas ganas de hacer pipi..
Después yo llegaba a mi casa bien power a almorzar y luego se volvía a acabar mi pila duracell y me pasaba el resto del día en la cama. La fatiga era tan pero tan extrema que ni el celular ni la tele podía ver. No dormía solamente me mantenía con los ojos cerrados en mi cama y cuando ya me estaba quedando dormida aparecía mi mamá a tocarme o moverme, para ver si estaba viva, ¡literal jajajaja! Una vez estaba tan frustrada que me vino a tocar con su mano fría y me puse a llorar porque no podía conciliar el sueño y cuando por fin lo hice… mi mami me despertó. Le dije que se compre su espejo chiquito y lo ponga en mi nariz la próxima, para que vea si estaba respirando.
La quimio te deja algo así como una super mega resaca elevada a la décima potencia (solo que no te juergueaste el día anterior) así que al día siguiente tenía que volver a Aliada para mi hidratación. Prácticamente, me tenían que levantar con una pala porque estaba destrozada y llevábamos varías bolsas plásticas para tener a la mano en caso que las nauseas no las pudiera controlar (en la mayoría de casos no se podían controlar). El pobre doctor de la sala de químio me recibía con su cara de preocupado y me daba ánimos diciéndome que “pronto pasará”. Los síntomas pasaban unas tres o cuatro horas después, pero al día siguiente igualito no más así que a veces tenía que regresar para hidratación uno o dos días más.
En el primer ciclo de quimioterapias de esos 21 días que hay entre quimio y quimio yo me pasaba prácticamente 15 en la cama. Así que ya se imaginan que al día 16 que me sentía recontra power quería irme a calle como sea aunque solo fuese al mercado, al super, al mall a donde sea, pero la duracell tampoco me daba para mucho, unas cuantas cuadras caminando y ya estaba lista para regresar a tomar otra larga siesta.
Así me pasé los primeros 8 meses de mi tratamiento, en los que claro tampoco fui a trabajar. Cuando me ha tocado quimio a veces me siento tan frustrada de ver que mi mami hace todo por mi y yo no puedo ayudar, que se siente como me dice mi hija cuando bromeamos “pena en mi corazón”. Claro que cuando podía por lo menos agarraba la escoba y le pasaba a un pedacito de la casa para no sentirme tan mal.
Los otros dos ciclos de quimio fueron más llevaderos aunque el cansancio y la fatiga siempre existió. Me sentía como un bebé pequeño al que hay que cuidar y debe tomar siesta al menos dos veces al día.
Nunca me ha tocado pasar por una radioterapia, así que no tengo ni la menor idea como son los síntomos pero supongo que no mucho mejores tampoco. No todos los pacientes tenemos los mismos síntomas con las químios así que aquí también, el secreto del asunto es como siempre paciencia y buen humor.
¡Ánimo mis queridos guerreros que todo está en la actitud y hasta para dormir mucho hay que tener buena actitud!
Pamela Martínez
Paciente cancer de Ovario desde Septiembre 2015
Fotos: Yo en mi rol de bella durmiente durante algunas de mis quimios
Pa lante






